domingo, 16 de junio de 2013

Las dos lunas

   Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano, había un planeta dividido en dos reinos, en los cuales había dos jóvenes que serían los futuros reyes de cada uno. Uno de ellos era un joven llamado Koa, con la piel negra y los ojos y el pelo plateado; la otra era una joven llamada Ame, con la piel plateada y los ojos y el pelo negro. Algún día, ellos reinarían sobre sus respectivos reinos, situados en lados opuestos del planeta.
   Cada reino tenía una luna; la del reino de Koa se llamaba Alana, y la del reino de Ame, Liliana. Los habitantes de los reinos no adoraban a un Dios, sino que adoraban a las lunas. Alana y Liliana estaban quietas en el cielo, justo encima de donde se habían construido los dos palacios, siempre ahí, y siempre ahí iban a rezar los habitantes de los reinos.
   A pesar de que los dos reinos eran similares en costumbres, eran enemigos. Ninguna persona que fuera de un reino tenía relación con otra del otro, nunca.
   Una de las noches en las que Ame, como futura reina que era, vigilaba su territorio, se encontró con Koa en la frontera entre los reinos, y no pudieron evitar enamorarse el uno del otro.
   Se encontraban allí todos los días, para pasar unos minutos juntos. Pero cuando los entonces actuales reyes de los reinos se enteraron de su relación, les obligaron a separarse para no verse más.
   Ame y Koa rogaron a sus respectivas lunas que les dejaran estar juntos. Las lunas, al ver el amor sincero que había entre los dos jóvenes, hablaron con el planeta, e hicieron un trato; una vez al año, Ame y Koa podrían estar juntos en el centro del planeta durante 24 horas, donde estarían protegidos de los habitantes del reino, pero sólo a cambio de que los jóvenes les entregaran su alma a las lunas.
   Desde entonces, las lunas empezaron a girar por el planeta, y una vez al año, cuando daban la vuelta completa, se quedaban quietas durante 24 horas sobre sus respectivos reinos, para que Koa y Ame estuvieran juntos.



Escrito por Alicia González.

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