domingo, 9 de junio de 2013

El poema 2

   Leo y Nina salían juntos del instituto para dirigirse a casa de esta última.
   -¿Me puedes leer algún poema hoy? -dijo Leo cogiendo a Nina de la mano.
   -Si quieres... hay uno muy bonito, muy romántico -le contestó Nina-. A lo mejor ya lo conoces.
   -No sé, no conozco yo mucha poesía que digamos.
   -Seguro que sabes cual es.
   Cuando Nina y Leo llegaron a la casa, se metieron en el cuarto de Nina. Leo se sentó en el sofá mientras Nina buscaba el poema que quería leerle a Leo entre sus libros.
   -¡Aquí! ¿Empiezo?
   -Sip.

<<Me gusta cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como ausente.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.>>

   -Este es de Pablo Neruda. ¿Qué tal?
   -Me gusta más el otro, pero este está bien. Me sonaba el primer verso, pero ya está, el resto no lo conocía, ni tampoco sabía de quien era. Léelo otra vez.
   Nina se sentó al lado de Leo y empezó a leerlo otra vez.


Escrito por Alicia González.

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