miércoles, 22 de mayo de 2013

Simplemente, alguien que me escuche


Escucho a las personas, siempre lo hago. Les presto atención, cada detalle de lo que me cuentan es importante. Me gusta escucharlas. Me pongo en su lugar y les doy consejos. Pero, ¿dónde está la gente cuando es a mí a la que le hacen falta consejos? ¿Dónde está la gente cuando, simplemente, necesito a alguien que me escuche?
Están tan acostumbrados a ser escuchados, a que les hagan caso y les den consejos, que no se dan cuenta de que hay más personas, personas que al igual que ellos lo están pasando mal, y necesitan apoyo, o comprensión... O simplemente alguien que les escuche.
Fue un día, explorando viejas carpetas de mi ordenador con fotos de hace ya varios años, cuando me di cuenta de que algún día realmente tuve una persona que me escuchaba, alguien que siempre estaba ahí, una persona que me ofrecía su hombro para llorar, que me animaba, me defendía, me apoyaba, me ayudaba, me daba consejos, me hacía reír... Pero lo más importante de todo, era que me escuchaba. Simplemente eso. Su nombre es Lidia, éramos muy buenas amigas en la infancia, inseparables. Poco a poco nos fuimos distanciando, ella salía con un grupo de gente y yo con otro. Recuerdo que lo pasé mal, pues era duro ver cómo cada día que pasaba, estabas más lejos de una persona con la que prácticamente vivías, ya que lo hacíamos todo juntas.
La echo de menos, me pregunto qué habrá sido de ella.
Lo que sí sé, y de eso estoy completamente segura, es de que por más distanciamiento que haya habido entre nosotras, Lidia fue la primera persona que se molestó en escucharme, simplemente escucharme... Y por eso la quiero y jamás la olvidaré.

Para Lidia, Te echo de menos...

Por Ellen Hamon :)


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