viernes, 3 de mayo de 2013

Mamá


A menudo pienso en ella. Sí, en mi madre. Hace apenas dos años que murió.
No, no estoy triste. Claro que me gustaría que siguiera aquí, hay tantas cosas que le quedaban por hacer, tantas cosas que no pude decirle ni preguntarle... Era aún muy joven. Pero no me pone triste su partida. Es más, me alegra que ya no sufra más, me alegra que ahora esté en el cielo, junto a Dios, y de que allí sea feliz, como realmente se merece.
La pobre estaba muy enferma, el cáncer es una enfermedad horrible. Reconozco que me mosqueé un poco con los médicos, porque no se dieron cuenta de lo que pasaba hasta que ya fue demasiado tarde.
Aún tengo la imagen de ella en el hospital. No creo que se me borre nunca, ni si quiera sé si quiero borrarla, pues cuantos más recuerdos tenga de ella, mejor.
La recuerdo sobre una camilla, cubierta de sábanas blancas. Pálida, lacia, sin fuerzas... Muy delgada, atada a unos tubos por los que entraban los nutrientes a su sangre, ya que no podía comer nada. Recuerdo que ni siquiera le dejaban beber agua, y que mi tía debía estar constantemente humedeciéndole los labios con una esponja.
Recuerdo el día de su funeral. Lloré como pocas veces he llorado, supongo que es algo normal, ¿no? Había muchísima gente, incluso algunos desconocidos que supuse serían viejos amigos de la familia.
Mi madre era una persona alegre, sencilla, inteligente, guapa, cariñosa... Se hacía querer fácilmente, y por eso la gente la apreciaba tanto.
Muchos me han dicho que me parezco a ella, tanto de físico como de actitud, y sinceramente, me enorgullezco de ello.
Nunca he despreciado a mi madre, siempre la he querido, pero ahora además de quererla, la admiro. La admiro por todo lo que sufrió, y porque aguantó hasta el final. Eso me da fuerzas para seguir adelante, si ella pudo, yo también.
Mi madre era una persona menuda, muy bajita y frágil a simple vista, pero era una de las pocas personas más fuertes y luchadoras que he conocido. Por eso sonrío cuando la gente me dice: “Cada día te pareces más a tu madre”.
Para mí no es una simple comparación, para mí ser su hija es un orgullo.

Mamá, te quiero.

Por Ellen Hamon:')

3 comentarios:

  1. me encanta este relato , Ellen eres una persona increíble y te quiero mucho nunca lo olvides

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  2. me encanta este relato, Ali y Ellen sois unas personas increíbles y os quiero mucho

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  3. Muchas gracias, Ana :) Te quiero mucho y me alegro de que te haya gustado <3

    Ellen.

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