miércoles, 1 de mayo de 2013

Julianna, parte 5


   En los días que siguieron a esa tarde Owen empezó a venir cada vez más a menudo a casa, estuviera o no Logan. Buscaba cualquier escusa para verme y charlar un rato conmigo.
   Una vez le oí hablar con mi hermano en el salón.
   -Tío, ¿se puede saber que te traes con mi hermana?
   -¿Yo? Nada, ¿qué me voy a traer?
   -Tú sabrás... pero tío, es mi hermana, y además, es una enana.
   -Eso ya lo sé.
   -Pues eso.
   -Pues eso.
   Cuando les oí hablar así de mi la verdad es que me molestó, incluso me planteé entrar en el salón, pero ¿qué les iba a decir? ¿Qué no era una enana? ¿Qué no era su hermana? ¿No era eso cierto acaso? Tenía que dejar de pensar que Owen venía a verme a mi, era amigo de mi hermano, nada más, y claro, no me iba a tratar como a una desconocida viéndome todos los días...
   Al día siguiente Owen volvió a casa.
   -¿Juli? -me llamó desde el salón. Me acuerdo porque me extrañó que preguntase por mi en lugar de por mi hermano, pero enseguida me obligué a mi misma a dejar de hacerme ilusiones.
   -Logan está en el cine con mi madre.
   -Sí, ya lo sé.
   ¿Entonces qué hacía allí?
   Yo seguí haciendo los deberes que había empezado hacía rato.
   -¿Y por qué tú no vas?
   -Tengo deberes.
   Owen se sentó en la silla junto a la mía.
   -¿Te ayudo? Se me dan bien las matemáticas.
   -Pero si esto es francés.
   -Ah bueno, eso también.
   Yo no pude evitar sonreír, pero seguí haciendo los deberes, intentando concentrarme e ignorarle.
   -¿Pasa algo? -preguntó.
   -¿Qué va a pasar? -contesté yo.
   -No sé... estás algo rara hoy.
   -No me pasa nada.
   -Bueno, vale.
   Después de un rato que yo pasé mirando los deberes sin enterarme de nada y él me miraba a mi me levanté a coger algo de comida. Volví a sentarme sin mirarlo y escribí un par de cosas sin sentido mientras comía fresas.
   -¿Puedo? -dijo señalando las fresas.
   Yo asentí y le ignoré cuando se acercó más a mi para coger las fresas. Venga ya, ¿de qué iba ese chaval?
   -Oye, ¿por qué no te vas a jugar al salón?
   -¿Vienes?
   -Luego cuando termine, ve jugando tú.
   -Vale.
   Terminé de hacer los deberes al momento, pero no quería tener que pasar más tiempo con Owen. Después de repetirme y asegurarme a mi misma que le ignoraría pasara lo que pasase, me dirigí al salón, donde Owen se había acomodado en el sofá cuan largo era y jugaba a algún juego de fútbol. Al oírme giró la cabeza y me sonrió mientras me dejaba sitio en el sofá.
   -¿Jugamos al mismo que el otro día?
   -Como quieras -dije yo encogiéndome de hombros.
   Owen me acercó un mando y fue poniendo todas las cosas del juego con su mando y con el mío mientras yo me empezaba a cuestionar si serviría de algo ignorarle.
   -Juli, venga, dime que te pasa.
   -Ya te he dicho que no me pasa nada Owen, no insistas.
   Owen paró la partida que habíamos empezado y se me quedó mirando.
   -¿Un mal día?
   Yo encogí los hombros y miré a otro lado.
   -¿Es por lo de ayer? ¿Por lo que le dije a tu hermano?
   Yo me encogí de hombros otra vez.
   -¿Y en serio te lo creíste?
   Yo levanté la vista para mirarle.
   -Es la verdad.
   -Claro que no lo es.
   -Entonces ¿por qué le dijiste eso?
   -¿Y qué le iba a decir? ¿Le digo lo mucho que me gustas a tu hermano? ¿y que me da igual que tengas un par de años menos que yo?
   A saber la cara que puse en ese momento.
   -Pero Owen...
   Y me besó.
   Ahí, definitivamente, estaba loca por aquel chico.


Escrito por Alicia González.

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