jueves, 16 de mayo de 2013

Incesto


   -¿Vienes Lucía?
   -Sí, id vosotros, luego os sigo.
   Lucía se dirigió al lugar donde esperaba Leo.
   -¿Se puede saber qué estás haciendo aquí? ¿Qué crees que hubiera pasado si hubiera venido mi madre a recogerme? -le preguntó enfadada.
   -Sí, bueno... el caso es que no ha venido -contestó él-. Déjame invitarte a comer.
   -Leo...
   -Sí, ya sé que está mal, que tu madre nos mataría y la mía igual, que no nos puede ver nadie, pero, ¿no puede un primo invitar a su prima a comer de vez en cuando?
   -En realidad no.
   -En eso no estoy de acuerdo. Vamos, tengo el coche ahí.
   Lucía le miró mientras pensaba en si debía dejarse llevar por lo que quería su madre o por lo que de verdad quería hacer ella.
   -¿Por favor? -insistió Leo- ¿Me vas a hacer ponerme de rodillas?
   Lucía se rió y asintió.
   -Probablemente después me arrepienta, pero...
   -Nada de "peros", vámonos.
   Leo cogió la mano de Lucía y se la llevó lejos de allí. Después de ese momento se sentiría culpable, muy culpable, como siempre. ¿Cómo podía querer a su propio primo? ¿Y si se enteraran su madre o su tía? ¿Cómo lo explicaría?
   Pero eran tan bonitos esos momentos...



Escrito por Alicia González.

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