domingo, 21 de abril de 2013

Julianna, parte 4

 Al final a mi hermano no le había pasado nada grave, estuvo inconsciente por unas horas, pero al final no fue nada serio. Mi madre me dijo que le pidiera disculpas a Owen (bueno, más bien me obligó). Esta fue nuestra fue nuestra conversación:
-Owen... siento haberte hablado así ayer.
-Ya, yo también quería pedirte disculpas, era normal que estuvieras preocupada por tu hermano, bla bla bla.
Lo curioso es que él parecía decir las cosas en serio, y no obligado como yo, pero la verdad es que me importó poco, yo seguía pensando que era su culpa.
Estuvo viniendo los próximos días a casa para ver como estaba mi hermano. ¿Me lo parecía a mi o me miraba más que antes? Yo seguía prestándole la misma atención, vaya.
Uno de esos días resultó que mi hermano había salido, harto del reposo que le había dicho el médico que tomara, y yo no sabía cuando vendría, así que lo invité a pasar. Owen se sentó en el sofá del salón y señalando la play dijo:
-¿Puedo?
-Sí, claro -le contesté yo.
-¿Quieres jugar?
-No, yo no sé jugar a eso.
-Pues te enseño -dijo él encogiéndose hombros.
La verdad, en ese momento no estaba haciendo nada interesante... ¿por qué no?
Al principio hice un poco (bastante) el ridículo, ya que nunca me había interesado por los videojuegos, pero poco a poco empecé a mejorar (o mejor dicho a parecer menos patética). Incluso una vez me dejó ganar, pero me di cuenta y se lo reproché. Poco a poco me fui relajando y, la verdad, me lo pasé fenomenal con Owen, me caía mejor por momentos.
Sí, ahí es cuando empecé a prestarle atención.
Me estaba riendo muchísimo con él, incluso empecé a pensar que era muchísimo más que “mono”, como le había descrito yo al principio. Era muy agradable pasar tiempo con él. Fue una lástima que al final llegara mi hermano. Owen y él se quedaron jugando con los videojuegos en el salón.
-¿Por qué no te quedas, Juli? -me dijo Owen.
Yo les dije que tenía deberes por hacer y me subí a mi cuarto, aunque en realidad lo que estuve haciendo más que hacer deberes fue distraerme cada dos por tres con Owen. ¿Qué había pasado esa tarde?


Escrito por Alicia González.

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