jueves, 18 de abril de 2013

Julianna, parte 2

   Finalmente, un día acabamos hablando Owen y yo.
   Mi madre me llamó por teléfono para decirme que ese día se retrasaría del trabajo, y que como mi padre trabajaba hasta tarde y mi hermano no estaba en casa yo me tuve que encargar de hacer la compra para la cena.
   Tras hacer una pequeña lista que me guardé en el bolsillo y coger el dinero necesario me dirigí al supermercado. Ese día no había mucha gente, además que ya se había hecho tarde, por lo que tardé poco en encontrar todo lo que necesitaba y ponerme a la cola de la caja registradora.
   Estaba poniendo las cosas que iba a comprar en la cinta del supermercado cuando le oí.
   -¿Julianna?
   Cuando levanté la vista le vi mirándome con una ceja elevada. ¡Exacto, ahí estaba él! Sí, él... ¿Cómo se llamaba? Mierda, pero si ya se lo había oído decir como un millón de veces a Logan...
   -¡Hola! -saludé yo.
   Bueno, a lo mejor podía pasar un momento sin tener que nombrar su nombre, ¿no?
   -¿Qué haces aquí sola tan tarde? Ya vamos a cerrar.
   -Mi madre no podía venir porque tenía aun trabajo, y me lo dijo hace un momento, así que he tenido que venir ahora, que remedio...
   -¿Has traído el coche?
   -Claro que no, aun no tengo 16.
   -¿Has venido andando?
   -Sí, ¿por qué?
   -Anda qué... espérame a que salga y te llevo a casa.
   Oh, oh. ¿Tenía que aguantar aun más sin nombrarle?
   -No, no, no hace falta de verdad, si no vivo lejos...
   -Ya lo sé, pero está muy oscuro, no creo que a tu madre le gustase.
   Por Dios Juli, no exageres, seguro que no es para tanto. Pero, y si le quiero llamar, ¿qué hago?
   -Mi madre no está en casa, da igual.
   -No seas tonta, además que me pilla de camino.
   Bueno, tendré que apañármelas.
   -Son 26,50.
   Le di el dinero y le esperé hasta que se despidió de sus compañeros y cogió su chaqueta. Yo no podía evitar dar toquecitos con el pie, pero, ¿por qué me ponía tan nerviosa? Sólo sería un viaje en coche, daba igual.
   -¿Vamos? -me dijo sonriendo.
   Yo asentí y le seguí hasta su coche. Puse el par de bolsas que llevaba en los sitios traseros y me senté en el asiento delantero. Encendió la radio tras poner las llaves en el contacto. Buscó hasta encontrar un dial con música aceptable.
   -¿Qué has hecho hoy? -me preguntó él.
   -Pues... estuve leyendo, escuchando música, hice deberes, escribí un poco, etc.
   -Te gusta mucho leer, ¿no? -preguntó apartando la vista de la carretera un momento para mirarme.
   -Sí, leo mucho.
   -No sabía que escribías también.
   -Sí, también escribo bastante.
   -¿Quieres dedicarte a eso?
   -¿A escribir dices? -pregunté elevando las cejas.
   -Sí.
   Me quedé pensando en eso. La verdad... nunca me había parado a pensar en la escritura como un trabajo. No sé, para mi era un hobbie, algo que hacía para disfrutar. Aun no sabía que iba a estudiar, ahí es cuando empecé a considerar de dedicarme a escribir cuando fuera mayor.
   -En realidad no tengo ni idea de qué voy a estudiar, así que no sé.
   Él se limitó a asentir un par de veces mirando al frente.
   -¿Y tú qué? -le pregunté yo- Quiero decir, ¿qué harás? ¿A qué vas a dedicarte tú?
   Él se encogió de hombros.
   -Creo que voy a acabar quedándome trabajando en la empresa de mi padre.
   -¿Crees?
   -No lo sé, tampoco yo lo tengo muy claro. No tengo ninguna meta ni nada por el estilo, quiero algo con lo que mantenerme bien económicamente, pero creo que si acabo en la empresa acabaré muriéndome de aburrimiento -dijo poniendo los ojos en blanco.
   Yo no pude evitar reírme. Él me miró como sorprendido y me sonrió. Aun no recordaba como se llamaba el chico. ¿Oliver? ¿Oscar? ¿Otto? Ni idea.
   Estuvimos hablando sobre música, películas, hobbies, animales, incluso me habló de mi hermano (todo eso sin decir su nombre) hasta que llegamos a mi casa.
   -Bueno, ya nos veremos -dijo él sonriendo.
   -Sí, adiós -le contesté yo, sonriendo también.
   Se despidió con la mano y esperó con el coche frente a mi casa hasta que entré.
   No fue hasta la cena, cuando Logan mencionó a Owen, que recordé su nombre. No, no fue ahí cuando me enamoré, ahí seguía sin llamarme la atención.


Escrito por Alicia González.

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