viernes, 19 de abril de 2013

Fragmento de "Tú no me conoces", de David Klass


   […], te estoy observando en este mismo momento, estás sentada en el sofá junto al hombre que no es mi padre, fingiendo leer un libro que no es un libro, esperando a que él te de palmaditas como a un perro, o a que te acaricie como a un gato. Seamos sinceros, el hombre que no es mi padre no es muy buena persona. No sólo porque no es mi padre, sino porque me pega cuando tú n estás, y dice que si te lo cuento, entonces se ocupará de mi de verdad.
   Estas son sus palabras: <Me ocuparé de ti de verdad, John. No te chives o te arrepentirás.> Que tío más majo.
   Pero te lo estoy contando ahora. ¿No me oyes? Te está dando palmaditas en la cabeza cómo haría con un perro, con su mano derecha, que casualmente es la misma mano con la que me pega. Cuando me pega no lo hace con el puño porque eso dejaría señal. Me da con la palma de la mano. PLAF. Y ahora observo cómo te acaricia el cuello con esos mismos dedos. Me sujeta con fuerza con la mano izquierda cuando me pega para que no me pueda escapar. Y ahora te abraza con ternura con la mano izquierda.
   Y yo te cuento esto mientras observo por la ventana, pero tienes los ojos cerrados y te importa un rábano, porque él te está acariciando como acariciaría a un gato y apuesto a que ronroneas.
   Tú no me conoces en absoluto.
   Te crees que soy un buen alumno. ¡Ja!
   Te crees que tengo amigos. ¡Ja!
   Te crees que esta vida me hace feliz. ¡Ja, ja!


Alicia González.

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