jueves, 4 de abril de 2013

Ajedrez, parte 1



   Leire observó como gotas de sudor surcaban las sienes de Alejandro. Estaba concentrado. Lo notaba en su ceñir de cejas, y en sus labios fruncidos. Ella siempre movía sin pensar, ¿para qué? Ya sabía de antemano que perdería contra él. Alejandro siempre se tomaba sus partidas muy en serio, Leire no sabía el por qué. ¿Sería que simplemente no le gustaba perder?
   Hacía no mucho ella se había esforzado por ganar, por mover las piezas adecuadas a su debido tiempo, por saber la forma de pensar de su astuto contrincante. Al cabo del tiempo, sin notar la mínima mejora dejó de intentarlo, sabía el resultado mucho antes de empezar el juego.
   En unos cuantos movimientos más de cada uno -en los cuales Leire movía sin pensar siquiera y Alejandro se tomaba su tiempo-, se terminó la partida.
   -Jaque mate -dijo Alejandro sonriendo con sorna.
   Leire puso los ojos en blanco y se levantó de la silla. Hace no mucho, Alejandro le había explicado que aquella expresión que tanto le había oído decir no significaba "el rey ha muerto" como tantos creían, sino "el rey está atrapado", o "el rey no tiene escapatoria", y venía del árabe.
   -Debes esforzarte más, ¿cómo esperas ganar si no? -le preguntó Alejandro a Leire.
   -Hace tiempo que dejé de intentarlo, vas a ganar tú igual.
   -Vamos Leire, si lo intentaras podrías lograrlo.
   -Déjalo, ¿vale? Sabes que no me gusta perder.
   Leire se puso el chaquetón y salió a la calle. Al rato Alejandro la alcanzó.
   -No entiendo por qué has dejado de intentarlo si tanto te molesta perder.
   Claro, eso era fácil de decir. Ella ya lo había intentado, sin éxito alguno, hasta desquiciarse.
   -Estoy seguro de que si intentaras con más ganas acabarías ganando. ¿Qué tengo que hacer para que al menos lo intentes? -insistó Alejandro.
   Leire le ignoró y siguió caminando mirando al frente.
   -Como quieras, qué decepción...
   Alejandro dejó de andar con ella para girar a otra calle, camino a su casa. Leire no pudo evitar pensar en aquello último que había dicho el chico,"qué decepción...".


Escrito por Alicia González.

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